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Estado cósmico planetario. Dignidades y debilidades.


 

 
 
 
 
 
 
 

Cada planeta, de acuerdo al signo en el que se encuentre, tendrá diferentes niveles de resonancia con sus cualidades, que nuestro psiquismo vivirá fluidamente o con dificultades, que vendrán dadas por la armonía o la interferencia entre la función del planeta y la energía del signo que ocupa. De este modo, se pueden establecer matices, distancias y aproximaciones entre planetas y signos. La combinatoria de ambas vibraciones, en ocasiones parecerá sumarse, potenciando la manifestación del planeta, o - dicho en términos más clásicos - haciendo que éste tenga más fuerza. Y en otras, la fricción resultante determinará que el planeta parezca estar más débil o apagado en su expresión.

Esta condición se denomina 'estado cósmico', y de acuerdo al grado de armonía o fricción presente en algunos signos, los astrólogos de la antigüedad establecieron distinciones a las que llamaron 'dignidades y debilidades planetarias'. El sector zodiacal en el que hay máxima resonancia entre signo y planeta corresponde al domicilio, reino, casa o regencia de ese planeta. Allí la energía está bien instalada, sin interferencias, la función planetaria se manifiesta sin obstáculos. Esta facilidad hace que los astrólogos digamos que es un planeta 'fuerte' o 'dignificado', sus cualidad se vive o se expresa sin trabas.

Tomemos como ejemplo la Luna. Su domicilio está en Cáncer; para el psiquismo es sencillo percibir coincidencias entre ambos, por eso la vibración lunar ve facilitada la manifestación de sus características: cuidado, protección, afectividad, expresión emocional, búsqueda de seguridad, etc.

El signo opuesto corresponde al exilio, destierro o detrimento de ese planeta. Es un lugar en donde existen distancias ostensibles entre las cualidades del signo y la función planetaria, por lo cual la vivencia implícita será la falta de fluidez en su expresión. No es una posición que sea mala o negativa, más bien se trata de un lugar en donde hay que hacer mayores esfuerzos para poder expresar al planeta, es como si uno arrancara con desventaja con respecto a otras posiciones. En otras palabras, allí donde hay un planeta en exilio tengo que remontar la energía, comprender y superar algunos obstáculos, dados por la naturaleza del signo que ocupa, que no acompaña inicialmente sus cualidades.

Es lo que ocurre con la Luna en Capricornio, allí está en exilio. Todo lo que sea expresión afectiva, cuidados y protección, está en fuerte contacto con el límite. Quizás se viva a la madre como alguien distante, muy seria y responsable, pero poco demostrativa. Con esto no estamos diciendo que sea una posición nefasta, sino que el despliegue de mi energía lunar tiene matices capricornianos, y eso es lo que también me muestra el afuera, a través de los que me quieren y me cuidan.

La otra dignidad es la exaltación, que como bien lo indica, nos dice que es un lugar en donde el planeta se manifiesta con gran potencia, aunque no con el grado de sintonía que tiene en el domicilio. De todos modos, hay facilidad para que la energía se exteriorice, y dependiendo del planeta, su cualidad puede tornarse desequilibrante debido al énfasis que tiene.

La Luna está exaltada en Tauro. Su afinidad tiene que ver con lo orgánico, con la generación de vida, la fertilidad; aquí se potencia la expresión lunar en tanto sustancia disponible, posibilitante y nutricia. Es una posición de emotividad pacífica, asentada, de plasticidad lenta.

El signo opuesto al de la exaltación corresponde a la caída del planeta. Tenemos entonces que Luna en Escorpio es una posición en la que lo afectivo estará impregnado de intensidad y oscuridad. No es un modo maternal 'tradicional' en el sentido canceriano, aquí cuando cuido o me protegen aparecen sentimientos profundos, turbulentos.

En cartas natales, las debilidades planetarias - exilio y caída -, no son posiciones 'maléficas', pero implican un trabajo mayor para expresar la esencia de la función del planeta, al ocupar un signo que por sus características no resuena inmediatamente con aquél. No hay nada de malo en cuidar al estilo escorpiano, pero sus intensidades emocionales con frecuencia hacen que la conciencia se perturbe, y entonces traduzca lo que le pasa como algo ominoso, detestable.

Las debilidades planetarias indican un gran potencial de crecimiento y aprendizaje, porque hay que desarrollar cualidades con matices aparentemente contradictorios o desfavorables, pero que al final se enriquecen con esa complejidad.

Si un planeta no está dignificado ni debilitado, decimos que se encuentra peregrino, lo cual nos da la idea de neutralidad, de menor énfasis o restricción de la energía. Sin embargo, esto es un poco ambiguo, porque hay posiciones que no responden a esta categorización. Por ejemplo, Luna en Aries, o Marte en Acuario, que no son precisamente neutros en su manifestación.

A los planetas hay que enfocarlos desde la percepción, son cualidades matizadas según el signo; no tiene importancia memorizarlas esquemáticamente si antes no hemos logrado registrarlas como vibraciones que se combinan, produciendo ciertos efectos, a veces ásperos o contradictorios, otras veces más suaves y armónicos. Eso debe resonar internamente en el estudiante de Astrología, es un proceso gradual que las visualizaciones y videos que comprende el curso facilitan, conformando así un aprendizaje que va más allá de lo intelectual clasificatorio.

Carlos H. Abril 2007.-



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