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          Urano y Neptuno.          
La recepción mutua (
2004 - 2011)


 
 
 
 
 
 
 

Actualmente, Urano y Neptuno, al ocupar cada uno el signo que rige el otro, se encuentran en recepción mutua. En términos clásicos, decimos que son dispositores entre sí, sus posiciones generan un juego recíproco en el que lo uraniano se manifiesta por vías piscianas, mientras que la vibración neptuniana lo hace a través de modalidades acuarianas. Estamos ante una configuración sutil y poderosa de energías transpersonales; para estudiantes y astrólogos representa tener que 'ajustar la sintonía fina', si queremos adentrarnos en un interesante ejercicio perceptivo y discriminatorio. Comencemos entonces.

URANO EN PISCIS

Hizo su primer ingreso en 2003, y definitivamente en 2004, y permanecerá en el signo hasta principios de 2011. Como Piscis representa una fase de cierre, el paso de Urano indica revisiones individuales y colectivas que aparecen como flashes y se retiran. Es decir, el pasado vuelve pero no para quedarse, sino para que podamos liberarnos en ese repaso histórico.

El modo uraniano es revelación y liberación, entonces en Piscis nos lleva a explorar las ruinas colectivas de lo que fuimos, que concretamente se puede asociar con descubrimientos arqueológicos y nuevos hallazgos acerca de nuestro pasado como humanidad. Ese es el movimiento, una decantación que promueve el desapego, la libertad aparece en la comprensión intuitiva de experiencias ya vividas. No es momento para la exteriorización de expresiones revolucionarias, quizás podamos esperar eso con el ingreso al signo de Aries, pero no mientras permanezca en Piscis.

Sí puede manifestarse a través de reacciones masivas, sensibilizadas ante todo tipo de daños y catástrofes que afecten a nuestro querido planeta. Esto constituiría una especie de conjunto de revoluciones sin armas, esparcidas por todo el globo, como las campañas y protestas que se realizan por Internet. En ese sentido, podemos incluir a todo movimiento que actúa por fuera de instituciones y estructuras estatales que no tienen respuestas ni acciones ante problemas que no quieren o no les interesa atender. Las organizaciones no gubernamentales se inscriben en este esquema, pero también deberíamos incluir a toda iniciativa personal o grupal, desconocida para la gran mayoría, que muchos individuos en todo el planeta desarrollan tratando de promover cambios ayudando a otros.

De algún modo, Urano en Piscis nos empuja a la articulación de la sensibilidad en la diferencia creativa. Es una posición visionaria e imaginativa ilimitada que se manifiesta, por ejemplo, en la enorme diversificación artística actual, imposible de abarcar en géneros. Es como si esta configuración propiciara en todos lo seres una gran libertad para crear desde la propia sensibilidad, sin otra búsqueda más que la expresión de costados desconocidos que cada uno alberga en su interior.

Y como hemos dicho que Piscis es una fase de cierre en la que algunas cosas retornan para luego terminar, eso se ve en el ámbito musical como regresos temporarios de famosas bandas a nivel mundial, que constituyen la despedida de millones de seguidores, y al mismo tiempo la aparición novedosa para generaciones más jovenes que nunca antes tuvieron la oportunidad de escucharlas en vivo.

En otro plano, igualmente pisciano, la exploración del cosmos se alimenta de constantes descubrimientos. Urano propicia revelaciones y avances en el conocimiento del universo, desde los nuevos cuerpos hallados en nuestro Sistema Solar, hasta las innumerables imágenes e incógnitas surgidas en la exploración del espacio profundo. Esto se ve análogamente reflejado en el vertiginoso adelanto en la investigación genética, los nuevos materiales sintéticos, etc. La realidad subatómica que se esconde en la materia es también un universo de infinitas posibilidades, que en estos tiempos indagamos con marcada aceleración.

No es casualidad que el microscopio compuesto desarrollado en 1590, y la construcción del primer telescopio reflector a cargo de Isaac Newton en 1668, hayan ocurrido con el pasaje de Urano por Piscis. Asimismo, la fotografía (1839) y la televisión (1926), nacieron con la misma posición de Urano.

Otra manifestación se ve en la búsqueda de acceso auténtico al orden de la creación. Urano nos saca de las idealizaciones y nos libera de autoengaños; de los tres planetas transpersonales, es el que aporta mayor claridad, por tratarse de una energía diferenciante. Por eso puede contribuir a la resignificación de hipocresías místicas, abriéndonos a intuiciones y señales, sin caer en el extremo opuesto, racionalista y escéptico.

En el ámbito de la salud, favorece el incremento en el uso de medicinas alternativas - que para muchos podrá constituir todo un descubrimiento -, y el resurgimiento de técnicas y conocimientos milenarios. De cualquier manera, se trate de medicina antigua o moderna tecnología hospitalaria, el tema es liberarse de falsas expectativas, clarificando mensajes llenos de promesas y panaceas. El proceso es análogo al que se da con las obnubilaciones místicas y las devociones distorsivas.

NEPTUNO EN ACUARIO

Ingresó en 1998, y permanecerá hasta 2011; sale definitivamente del signo en 2012. Por esta razón, la recepción mutua con Urano se mantendrá durante siete años, es decir, la totalidad del tiempo de permanencia de ese planeta en Piscis.

Sin dudas, es una posición de ampliación colectiva del sentido de fraternidad, lo cual puede sonar idealista o alejado de la 'realidad', si no somos capaces de sintonizar con la sensibilidad neptuniana. Acuario no permite concebirnos como individuos solitarios, y las interacciones vinculares que posibilita establecer se expanden hasta acceder a lo que podemos llamar conciencia planetaria. Así actúa Neptuno en este signo, somos una aldea de seres que deberemos aprender a ser cada vez más sensibles a lo que nos pasa, sin distinciones territoriales, culturales, raciales o religiosas.

Es una época de humanismo participativo, en el que la sensibilización colectiva dispone de formas de ayuda articuladas en red. Podemos citar como ejemplo la junta de firmas que organiza Greenpeace en Internet para promulgar leyes ecológicas, como la protección de bosques de la tala indiscriminada. O la ayuda que grupos de personas brindan a comunidades marginales o en situación de emergencia: carenciados, indígenas, poblaciones víctimas de catástrofes climáticas, etc.

Neptuno en Acuario lleva a disolver barreras separatistas, grupales o colectivas, propiciando la conexión esencial con todos los seres vivos, sin distinciones. Pensemos en el HIV, una enfermedad que afecta al planeta en su totalidad, y que por lo tanto nos impulsa a descartar cualquier postura discriminatoria. Si en verdad nos consideramos seres empáticos, no podemos dejar de sentirnos partícipes.

Si achicamos el círculo, sin llegar a planos exclusivamente individuales, ya que con estas energías en juego es imposible pensar en ello, podemos preguntarnos cómo resonamos grupalmente, o qué significados encontramos en las redes que conformamos, se trate de amistades, clubes, cooperativas, o cualquier actividad en la que nos integremos como uno más, interactuando libremente. Si esto suena abstracto o desconocido, valdría la pena reflexionar sobre las dificultades de nuestras conciencias para acercarse a la dimensión impersonal que tienen Neptuno y Acuario; olvidémonos de proyecciones personalistas, la propuesta es situarse en otro plano, más receptivo y comunitario.

También podríamos plantearnos qué nos produce el fenómeno Internet, qué posibilidades vislumbramos y cuál es el enfoque que le damos. Es para nosotros una vasta red vincular y participativa..? O sólo fantaseamos como internautas hechizados..? Asimismo, las relaciones virtuales nos llevan a similares interrogantes, porque son circunstancias que eventualmente permiten el encuentro, la empatía y la resonancia con cualquier habitante del planeta; o pueden ser sólo ilusión o fascinación en donde quienes se comunican quedan atrapados en modos fantasmagóricos de relación.

El crecimiento exponencial de las comunicaciones, su agilización e incremento de velocidad al alcance de tanta gente, conforma una red de infinitas posibilidades interactivas entre los individuos; el tema es qué hacemos con todo eso, si de verdad seremos capaces de descubrir dimensiones creativas y de mayor profundidad desde lugares reales por su autenticidad y libre expresión.

En el siglo XX, el desarrollo de la televisión tuvo una clara orientación familiar, pero en la actual centuria estamos ante la profusión atomizada de millares de pantallas individuales a través de todo tipo de aparatos electrónicos. Es decir, asisitimos a la multiplicación de la imagen como nexo masivo, y esto constituye un desafío que nos enseñará nuevas maneras de vincularnos.

El riesgo neptuniano de estos tiempos es quedar anestesiados por la tecnología y atrapados en un mar de imágenes que no nos dicen nada... Tendremos que aprender a movernos en esta aceleración expansiva de informaciones, porque no podemos abarcarlas, ni es necesario que lo hagamos. La cuestión es saber que disponemos de una red maravillosa, cada vez más ágil e interactiva, de la cual somos partícipes, y de la que podemos obtener muchas cosas. Pero si no hemos contactado previamente con nosotros mismos y nuestra particular sensibilidad, quizás quedemos inmersos y perdidos en incursiones interminables y estériles, que más de una vez nos dejarán 'colgados de la nada...'

Vamos en camino a interacciones colectivas cada vez más fluidas y aleatorias, tanto será así que las expresiones creativas que surjan en ese océano serán temporarias, desapareciendo para luego - en ocasiones - reaparecer, encontrándose sujetas a un dinamismo global imposible de prever, abarcar o dominar. De hecho, estamos en medio de una fase previa, observable en la creciente independización de soportes materiales concretos, que ya no son relevantes como contenedores físicos para el proceso y traslado de información. Textos, sonidos, imágenes, filmografía, todo corre por canales virtuales, fluyendo libremente, despojados de elementos específicos de almacenamiento. La noción de lugares fijos y delimitados en donde reunir contenidos se ha diluido, ahora disponemos del libre acceso a espacios de interactividad infinita por donde circulan sin restricciones.

Ámbitos de manifestación neptuniana, como el cine y la música, matizados por canales de expresión acuarianos, se corresponden con la atomización masiva de lo 'alternativo', plasmada en infinidad de proyectos independientes, surgidos más allá de cualquier reconocimiento o premio. Lo profundo es el cambio de connotación que adquiere la masividad, porque no se trata de liderar rankings ni de la obtención de galardones; es más bien una sensibilidad colectiva que se expresa libremente en todas partes, en realidad es un movimiento global con el que todos sintonizamos, cada cual a su modo, y dentro de sus posibilidades.

Específicamente en el plano musical, asociemos a Neptuno en Acuario con la música electrónica, la cultura 'rave', y la convivencia en lugares bailables de ritmos acelerados, psicodelia y espacios de relajamiento, el famoso 'chill out' de nuestros tiempos.

Carlos H. Mayo 2008.-



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